Leed, leed, malditos

Miércoles, 23 Abril 2014 11:31
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Día de libros y de buenas palabras sobre los libros mientras la realidad cuenta otras historias: que se lee más pero casi todos lo mismo, que las librerías agonizan y los autores pierden lo poco que ganan, que los mercados también imponen su dictadura en la literatura… Por eso vale la pena recuperar un libro de otra época que le va como un guante a esta: “¿Acaso no matan a los caballos?”, del norteamericano Horace McCoy.

Muchos recordarán a Jane Fonda en su versión cinematográfica (“Danzad, danzad, malditos”, en España; “Baile de ilusiones”, en América Latina) durante la maratón de baile, en plena Gran Depresión, en que los concursantes se mueven al ritmo despiadado del capitalismo, arrastrándose desesperados hasta el agotamiento por un puñado de dólares para sobrevivir. Hoy, malditos de nuevo por el mismo sistema económico, en los libros podemos hallar todavía algo más que consuelo: la necesaria claridad de ideas.

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El esperpento del juicio contra el juez Elpidio Silva es el nuevo episodio protagonizado por las altas instancias de la judicatura española, cuya especialidad parece no consistir tanto en perseguir a los corruptos, que han convertido a la sociedad española en un queso gruyere de agujeros negros financieros, como en juzgar a los jueces que se atreven a investigar de verdad la corrupción.

Primero fue el juez Garzón, cuyo juicio exprés por atreverse a hurgar en las corruptas arcas del PP se saldó con su expulsión de la carrera gracias a un tipo de delito personalizado (inventado para condenarlo a él). Ahora el juez Silva puede correr igual suerte por atreverse a investigar los turbios manejos del banquero Blesa y del empresario Díaz Ferrán. Shakespeare, que supo describir la corrupción del poder, decía en Hamlet que algo olía a podrido en Dinamarca. En España, salvo honrosas excepciones, lo que ya apesta es la Justicia.

*Links a informaciones sobre el proceso al juez Silva:

http://politica.elpais.com/politica/2014/04/21/actualidad/1398065899_319936.html

http://www.eldiario.es/economia/Silva-sentarse-semana-banquillo-Blesa_0_251625021.html

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Hay libros buenos, libros extraordinarios y libros que más que leerlos, te ocurren. Igual que a uno le ocurre el enamorarse por primera vez. “Cien años de soledad” es un libro que me ocurrió cuando aún no había cumplido los dieciocho. Y, como sé que les ha sucedido a muchos otros, me cambió la vida.

De los libros que te ocurren, uno sale distinto. No se vuelve a ser el mismo tras leer el desolador final de la estirpe de los Buendía. Tampoco la lengua española volvió a ser la misma tras aquella prosa deslumbrante. Mi visión de la literatura se ensanchó por tierras de ficción cuya existencia ni siquiera intuía. Leer se volvió definitivamente, para mí como para tantos otros, más que un placer un pacto de vida, un arma secreta con que enfrentar el mundo. Aquella lectura me ha acompañado siempre. Y hoy que ha muerto su autor, a los 87 años, hay que decir que la suya no ha sido una vida de soledad, sino un maravilloso viaje de complicidades.

El rostro del mal

Martes, 15 Abril 2014 17:14
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antonio gonzalez pachecoYa Hannah Arendt habló de la banalidad del mal en el nazismo. Los responsables de atrocidades son muchas veces individuos mediocres, funcionarios que cumplen aplicadamente su odiosa tarea, desentendidos del horror que producen. A esa categoría humana pertenece el ex policía español cuyo apodo, Billy el Niño, bastaba para causar miedo en quienes luchaban clandestinamente contra la dictadura de Franco.

Juan Antonio González Pacheco, que así se llama, fue sospechoso de estar relacionado en la muerte del estudiante Enrique Ruano, en 1969, y de formar parte del golpe de Estado de 1981. Un tribunal argentino reclama hoy su extradición para responder de cargos de tortura, dado que nunca ha sido juzgado en España. Hace unos días, con la ayuda del juez, ocultó su rostro a la prensa. Aquí lo tienen, gracias al trabajo de la agencia Colpisa. Un rostro anodino en el que se resume el mal de una época. Llegó la hora de que dé la cara.

*Link a la noticia sobre el descubrimiento del rostro actual de Billy el Niño: http://www.diariovasco.com/rc/20140415/mas-actualidad/nacional/descubriendo-billy-nino-20140414231122.html

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Decía Cervantes que “algunos en el estribo se suelen quedar de pie” y así se quedaron el sistema político y la sociedad nacidos de la Transición en España: detenidos a mitad de camino. Hace más de 30 años que no se vive en una dictadura, pero no se ha acabado de construir el edificio de la democracia. De ahí la corrupción generalizada y la crisis institucional que atraviesa el país.

Lo que fueron condiciones para enterrar al franquismo (adopción de una Monarquía decretada por el dictador, impunidad para los represores y silencio para sus víctimas) son hoy los obstáculos para culminar el trayecto democratizador. La política es también pedagogía y no se puede consolidar un auténtico gobierno del pueblo (eso significa democracia) con un Jefe del Estado que nadie elige y si quienes sufrieron la tiranía no son reconocidos y tratados con justicia. No se trata de odios ni revanchas, simplemente ha llegado la hora republicana.

Diálogo en Venezuela

Viernes, 11 Abril 2014 15:49
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Tras dos meses de violencia y una treintena de muertos entre manifestantes, policías y chavistas, gobierno y oposición venezolanos están al fin dialogando. Ya hubo un inicio de diálogo en enero, pero fue abortado por el brote de violencia del 12 de febrero, y es de esperar que el diálogo acabe con las retóricas desaforadas que tildan de tirano al gobierno y de fascista a la oposición y generan un peligroso odio ideológico.

Claro que hay fascistas entre los opositores, como hay represores sangrientos entre las fuerzas de seguridad, pero lo que toca es denunciar los métodos violentos de aquellos, como ha hecho Capriles, y perseguir judicialmente a estos, como ha hecho la Fiscalía. El intento de golpe vivido en estos meses lo ha sido tanto contra el gobierno, para sacarlo a la fuerza, como contra la oposición pacífica, para desplazarla como alternativa. No hay pues que descartar un nuevo brote “espontáneo” de violencia.

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El gobierno Rajoy lleva dos años violentando a la sociedad española con recortes cada vez más restrictivos, que van de la economía a la política, del aborto a la educación, del derecho de manifestación al de información. Como un feroz test de resistencia, como si quisiera saber si se puede meter el cuerpo de un jugador de baloncesto dentro de un traje de primera comunión, el gobierno va encogiendo sin piedad los derechos desarrollados durante estos 37 años de democracia.

Y lo hace a varazos, midiéndole las costillas al cuerpo social. La represión se ha convertido en unidad de cuenta del ejercicio del poder. Rajoy reparte palos y amenazas a dos manos, como comprobaron los periodistas apaleados por la policía en Madrid durante la manifestación antimonárquica celebrada el pasado 29 de marzo. La OSCE ha condenado la actuación policial. Los agredidos han denunciado los hechos al juez. Pero Rajoy sigue blandiendo su vara.

*Link a la noticia sobre denuncia de la represión policial a periodistas en España: http://www.eldiario.es/sociedad/OSCE-inaceptables-agresiones-policiales-periodistas_0_244975832.html

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por José Manuel Fajardo

El próximo 7 de mayo se cumplirán sesenta y nueve años de la rendición de las últimas tropas nazis en la Segunda Guerra Mundial. Hace tres días, el 21 de marzo de 2014, los veintiocho miembros de la Unión Europea firmaban solemnemente el tratado de asociación política con el gobierno de Ucrania surgido del golpe de Estado que derrocó al presidente electo del país, Víctor Yanukóvich, el pasado 22 de febrero. Son dos hechos separados en el tiempo, pero entre los que existen inquietantes y paradójicos vasos comunicantes.

Los grandes medios de comunicación europeos han dado cuenta de la asociación, pero la mayoría de ellos ha preferido silenciar la composición del actual gobierno de Ucrania con el que ese tratado se firma. Un gobierno que cuenta con numerosos ministros del partido de extrema derecha Svoboda (entre otros el Secretario del Consejo de Seguridad nacional y Defensa, Andrey Parubi, el Fiscal General del Estado, Oleh Makhnitsky, y el Viceprimer ministro, Aleksandr Sych), y que tiene como presidenta de la Comisión Anti-Corrupción a Tatiana Chornobil, que fue jefa de prensa de la Asamblea Nacional Ucraniana-Autodefensas Ucranianas, movimiento heredero de los colaboracionista nazis durante la guerra mundial. Además, Dmitri Yarosh, líder de los neonazis del llamado Sector Derecha (Pravy Sektor), protagonista de las violentas protestas en Kiev, ocupa la Secretaría Adjunta del Consejo de Seguridad Nacional.

El partido Svoboda se considera sucesor del que fundara en los años 30 Stepan Bandera, quien se integró junto con sus seguidores en la división de las SS alemanas llamada Halychyna, para luchar contra los rusos en la Segunda guerra mundial, y fue responsable de la deportación de 4.000 judíos a campos de concentración nazis, según denunció el Centro Simon Wiesenthal. El homenaje a los miembros de aquellas divisiones de las SS nazis, organizado por el partido Svoboda el 21 de julio de 2013, levantó las protestas incluso del Tribunal Europeo de Justicia. Svoboda obtuvo el 10% de los votos en las últimas elecciones ucranias, ahora gracias al golpe tiene siete de los dieciséis ministerios del gobierno de Kiev reconocido por EE.UU. y la UE.

¿Cómo puede la Unión Europea asociarse con quienes no ocultan su admiración por aquel Eje nazi-fascista que hundió a Europa en el horror? Parece que los líderes europeos han antepuesto sus intereses estratégicos, para expandirse económicamente hacia el Este de Europa y sumar a la OTAN a otra ex república soviética, al respeto democrático de los resultados de las últimas elecciones en Ucrania (que dieron la victoria a Yanukóvich con el 52% de los votos) y a los recelos ante un gobierno golpista cuyo jefe no es miembro  de la extrema derecha, pero está rodeado de ésta en puestos claves de poder.  Sin embargo, este apoyo a los extremistas no es sólo por cálculo geoestratégico, también responde a la lógica de un fenómeno político que alcanza ya dimensiones continentales: el regreso del fascismo a la vida política europea a través de la puerta abierta por la crisis económica.

Desde que la UE empezó a aplicar la política de austeridad económica para aplacar a los mercados, defendida por la presidenta de Alemania, Angela Merkel, ha habido graves recortes en derechos y ayudas sociales (especialmente dramáticos en Grecia, Italia, España o Portugal) y un crecimiento del paro que se sitúa hoy en una media europea del 10,8%, pero que alcanza el 28% en Grecia, el 25% en España, el 18% en Croacia y el 15% en Portugal. El miedo al futuro se ha instalado no sólo en los países más golpeados por la crisis sino en el continente entero. Y como tantas veces, ese miedo difuso se traduce en miedo al extranjero.

La llegada de inmigrantes ilegales que arriesgan la vida cruzando el Mediterráneo es noticia diaria y los discursos xenófobos de la extrema derecha contra los inmigrantes encuentran cada vez más oídos dispuestos a escucharlos. Los resultados electorales de los últimos cuatro años apuntan inequívocamente a un fortalecimiento de la extrema derecha en toda Europa. El neofascismo y los partidos xenófobos, con diversos grados de virulencia, ganan terreno. Los porcentajes de votos son elocuentes: 29% en Suiza (Partido Popular Suizo), 23% en Noruega (Partido del Progreso), 18% en Francia (Frente Nacional), 15,5% en Holanda (Partido de la Libertad), 9% en Bulgaria (Ataka), 8% en Italia (Liga Norte), 7% en Grecia (Aurora Dorada).

Este auge de la extrema derecha amenaza con quitar votos a los partidos conservadores democráticos y la reacción de estos ha sido escorar sus programas y su discurso cada vez más a la derecha, a fin de evitar una pérdida de votos que daría la victoria a la izquierda. El resultado de ese cálculo oportunista es que hoy se escuchan con relativa naturalidad en los medios de comunicación opiniones como las del candidato del Frente Nacional francés, Paul-Marie Coûteaux, a propósito de los gitanos, cuando hace unos días sugirió la conveniencia de “concentrar a estas poblaciones extranjeras en campos”.

En algunos países en los que el partido de la derecha democrática, como el PP en España, integra en su seno a buena parte de la extrema derecha, los grupos políticos ultraderechistas tienen poco peso electoral, pero las concesiones para mantener la fidelidad de voto del sector extremista hacen que la marginación y represión de los inmigrantes por  parte del gobierno se agudice, como se ha visto recientemente en la frontera de España con Marruecos. En otros países, como Alemania, los neonazis apenas llegan al 1,5%, pero cuentan con la  tolerancia de los servicios de seguridad del Estado, como salió a la luz en el juicio celebrado en Múnich el año pasado contra los miembros del grupo Clandestinidad Nacionalsocialista, autores de una decena de asesinatos de inmigrantes entre 2000 y 2007. Y en aquellos países en que la extrema derecha cuenta con representación parlamentaria el racismo crece sin rubor, como evidenció la campaña de insultos desatada en Italia el año pasado contra la ministra Cecile Kyenge, por ser negra, una campaña que llegó al extremo de que el propio vicepresidente del Senado italiano y miembro de la ultraderechista Liga Norte, Roberto Calderoli, afirmara que al verla no podía evitar “pensar en las semejanzas con un orangután”.

Empieza a estar claro que las concesiones de la derecha democrática a la retórica de la extrema derecha no están impidiendo que los hijos del fascismo derrotado hace casi siete décadas ganen peso y poder. La extrema derecha ha conseguido imponer su agenda política, hasta el punto de que se considere aceptable pactar con ella para lograr objetivos. El caso de Ucrania es el último ejemplo. Porque el partido Svoboda mantiene fuertes vínculos con partidos como el Frente Nacional francés, la Aurora Dorada  griega o el NPD alemán.

La UE está jugando con fuego con sus políticas de austeridad económica y de ampliación hacia el Este de Europa a cualquier precio. Y la Historia nos dice que cada vez que Europa ha jugado a redibujar sus fronteras y derechos, nacionales y sociales, el resultado es una catástrofe.

*Esta crónica ha sido publicada también en el diario El Informador, de México: http://www.informador.com.mx/suplementos/2014/519327/6/la-crisis-abre-la-puerta-en-europa-al-fascismo.htm

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Acompañado de lo que es ya un escándalo de manipulación de información, los líderes de la Unión Europea han firmado un acuerdo de asociación con el gobierno golpista de Kiev. La UE ha roto la baraja en Ucrania a un precio que trata de ocultar, pero cuyo coste se verá en los próximos años: apoyar a la extrema derecha, que detenta varios de los ministerios claves del gobierno de Kiev, entre ellos el de Defensa. Por esa gente se levanta de nuevo el fantasma de la guerra fría en Europa.

La frase de Cameron sobre la reacción rusa tras el golpe (“cuando das un puñetazo puedes lesionarte la muñeca”) se vuelve contra la UE como un boomerang pues el origen de la crisis no está en la anexión de Crimea a Rusia, que ha sido una consecuencia, sino en el derrocamiento ilegal del presidente electo de Ucrania con el propósito de arrastrar al país a la esfera de la OTAN y conseguir por la fuerza los vínculos económicos que no se lograron vía diplomacia.

*Links a informaciones sobre la presencia de numerosos ministros de la extrema derecha ucrania en el gobierno golpista de Kiev. Dichas informaciones han sido silenciadas por la mayor parte de los grandes medios de comunicación europeos:

http://iniciativadebate.org/2014/03/03/quienes-son-los-nazis-en-el-gobierno-ucraniano/
http://actualidad.rt.com/actualidad/view/122383-diputado-ucrania-gobierno-fascistas
http://www.rumboaleningrado.net/2014/03/quien-compone-el-gobierno-provisional.html


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Diez años después de los brutales atentados de Al-Qaeda en Madrid, la herida del 11-M no se cierra porque a las secuelas del horror se han sumado desde el primer día los estragos de la infamia mantenida por PP y por el diario El Mundo, empeñados en hacer aparecer a ETA como autora de los atentados pese a todas las evidencias en contra, a costa de humillar a víctimas y destruir las vidas de personas inocentes con falsas acusaciones.

El 11-M el PP perdió su legitimidad democrática y El Mundo su prestigio profesional, al mentir cruelmente por un puñado de votos y de ejemplares vendidos. A día de hoy, ni uno ni otro han hecho lo único que cabe esperar de ellos: reconocer su error y pedir perdón. Su táctica repugnante les ha sido rentable: el PP gobierna otra vez España (a quién le puede extrañar su destrozo de derechos cuando ya probó que era capaz de todo por defender sus intereses) y El Mundo es el segundo diario más leído. Da vergüenza.