Cada día

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Las manifestaciones contra la elección de Trump en diversas ciudades de EE.UU reflejan más que una simple frustración. Ahora vencedor y derrotada hablan de unidad, pero estas elecciones han mostrado al mundo una democracia herida en el corazón: Clinton ha obtenido 500.000 votos más que su rival y no va a ser la presidente del país. El perdedor es quien va a serlo. Y eso es posible porque la voluntad popular, base de la democracia, es deformada por un sistema electoral aberrante aceptado por el stablishment de ambos partidos pero que traiciona el mandato de los ciudadanos.

Hay incluso una iniciativa de improbable éxito para exigir a los representantes republicanos en el Colegio Electoral que respeten la voluntad mayoritaria y elijan presidente a la candidata que fue más votada. Lo que sí parece claro es que un gobierno nacido de semejante manipulación no va a tener legitimidad para dar lecciones de democracia a nadie.

*Link a la iniciativa para pedir que el Colegio Electoral elija al candidato que más votos tuvo: https://www.change.org/p/electoral-college-electors-electoral-college-make-hillary-clinton-president-on-december-19?recruiter=1216582&utm_source=share_petition&utm_medium=facebook&utm_campaign=autopublish&utm_term=mob-xs-share_petition-no_msg

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La victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de EE.UU. confirma la nefasta influencia de la estupidez en los asuntos humanos. No se puede calificar de estúpido a Trump: él actúa movido por sus intereses y lo hace sin escrúpulos. El peso de la estupidez recae sobre quienes lo han votado y sobre quienes se han negado a votar a Hillary Clinton so pretexto de que era igual o peor que él. Porque el estúpido es quien causa un mal a otros e incluso a sí mismo sin obtener ningún beneficio.

Entre todos han dado las riendas del mundo a un personaje de opereta. El antidemocrático sistema electoral de EE.UU transforma una diferencia en votos del 0,2% en una diferencia de más del 10% en número de representantes. Pero es la estupidez de los descontentos con las élites que han votado al payaso y la de Susan Sarandon y quienes como ella negaron su voto a Hillary la que ha hecho posible esta catástrofe. Tiempo habrá para lamentarlo.

Striptease

Martes, 01 Noviembre 2016 00:00
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La investidura de Rajoy se ha sido un auténtico striptease de los poderes fácticos en España. Han caído las máscaras. De Felipe González sabemos ya que es el sicario político del Ibex 35. Del PSOE, que la democracia interna limita con los intereses de sus barones. Del diario El País, que es el brazo letrado de la derecha. De Ciudadanos, que es la alfombra roja para que el PP se lleve de nuevo el Oscar del gobierno. Y de todos ellos –partidos del establishment, oligarquía financiera y medios de comunicación al servicio de ésta−, que constituyen una verdadera, corrupta y sobre todo feroz casta.

Podemos tenía razón al introducir ese concepto en el debate político. La casta ha conducido el golpe de mano en el PSOE y devuelto al poder a un pésimo presidente. Y ahí están todos, en pelota. De lo que hagan en adelante aquellos socialistas que sí son de izquierdas va a depender el futuro del país. Mucha responsabilidad en plena derrota.