Impotentes

Sábado, 21 Enero 2012 05:18
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La adversidad suele poner a prueba el temple de las personas. Cuando implica muerte y dolor puede arrancar expresiones extremas de violencia, odio o desesperación, y adquiere una dimensión trágica. Pero cuando es banal, cuando tan sólo implica el incumplimiento de un deseo o una aspiración, la frustración ante la adversidad puede hacer emerger la ridícula actitud del impotente.

Es el caso de la reacción de algunos deportistas ante la derrota. El último ejemplo: la pataleta (con patada y pisotones incluidos) de algunos jugadores del Real Madrid al perder con el Barça. Aunque es el entrenador Mourinho quien lleva esa actitud al extremo. Sus desplantes, quejas y acusaciones recurrentes sólo prueban su impotencia para derrotar al adversario. También la llorosa condición de su vanidad herida. Como esos escritores que siempre buscan culpables de que no se les haya invitado a tal festival o incluido en tal antología.

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