Vidas que no valen nada

Jueves, 05 Enero 2012 05:02
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En las islas Baleares se exige a las mujeres que paguen el aborto por adelantado, como si fuera un crucero mediterráneo y no un drama. En Tarragona, quien sufra un infarto después de las cinco de la tarde se puede olvidar de acudir a los hospitales locales porque a partir de esa hora cierra el servicio y tendrá que hacer cien kilómetros para que le atiendan. Hay ya varios casos denunciados de fallecidos por deficiencias en la atención médica en Cataluña.

En Portugal, los pacientes van a pagar 20 € por ir a urgencia hospitalarias  (en un país cuyo salario mínimo no llega a 500€ al mes) lo que convierte la enfermedad en un lujo para los pobres. En la prensa y en los Parlamentos europeos se discute sobre el alcance de los recortes del gasto del Estado. Se cruzan teorías económicas y acusaciones, pero lo que se está recortando no es el gasto sino la vida de los ciudadanos, una vida que no vale nada para los soberbios gobernantes de Europa.

Vértigo

Miércoles, 04 Enero 2012 05:13
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Repasar la actualidad es cada vez más como adentrarse en una de esas series policiales que invaden la televisión: muertos por doquier, mentiras, corrupción y tecnología. La realidad produce vértigo, al menos la realidad mediática, porque luego en la calle la vida sigue obstinada y multifacética, alejada de ese mundo en blanco y negro que se nos pinta.

Es cierto que la crisis está haciendo la vida cada vez más estrecha a la mayoría. Pero a ello se suma el miedo que propagan las autoridades. No hay líder europeo que no vaticine un año horrible. No es que dispongan de una bola de cristal donde ver el futuro, es que son ellos mismos quienes están hundiendo a la sociedad en la desesperación con una política económica destinada en realidad a enriquecer a unos pocos, pero que se presenta como inevitable y científica. Saben muy bien lo que están haciendo: el miedo es la cortina de humo que necesitan para esconder su responsabilidad.

De lujo

Martes, 03 Enero 2012 05:26
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Antiguamente el caballo era símbolo de posición social. Poseer uno y tener derecho a montarlo era ser un caballero, alguien por encima de la plebe. El automóvil se ha convertido en símbolo de nuestra sociedad. El acceso mayoritario al auto expresa el nuevo papel de la plebe (hoy pueblo) en la Historia. Pero el valor simbólico del coche va más allá.

Es la representación del insolidario individualismo imperante, por el que se paga un precio doblemente terrible: en contaminación que amenaza al planeta y en vidas humanas, con 3.000 muertos al año en accidentes de auto en el mundo (cifra que deja en ridículo a los terroristas). Y es medida del estado de riqueza de un país y  espejo de su desigualdad: Las cifras de ventas de coches en España son las más bajas desde 1993; sin embargo, el sector de coches de lujo se ha disparado. Prueba definitiva de que si la crisis la sufre la mayoría, hay una minoría que se está haciendo de oro con ella.