Sin piedad

Jueves, 29 Diciembre 2011 04:59
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El nuevo presidente del gobierno español ha decidido hacer realidad los recortes prometidos de la forma más brutal, injusta y mezquina: congelando por primera vez en la historia de la democracia española  el salario mínimo de los trabajadores, que ya era para meter frío. La vida sube y si el salario mínimo no lo hace, uno no se queda como estaba, se queda con menos porque su dinero vale menos.

La tragedia de esta crisis económica es que sus efectos se están utilizando como excusa no para corregir las causas que la produjeron sino para conseguir sin piedad lo que la derecha lleva décadas intentando: desmontar todos (absolutamente todos: de la sanidad universal al subsidio de desempleo) los avances logrados por dos siglos de lucha obrera. El capital se enriquece descaradamente, el Estado sufraga sus vicios y sus errores, y quienes pagan la cuenta son los trabajadores, que no han tenido responsabilidad alguna en la crisis.

La simpatía del pirata

Miércoles, 28 Diciembre 2011 05:58
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¿A quién no fascina la figura del pirata? Con sus maneras temerarias, su desprecio a la propiedad y su astucia, despierta la simpatía de los lectores y se convierte en símbolo de rebeldía contra el poder. Pero  a ningún lector le hubiera gustado hallarse a bordo de uno de los barcos abordados por piratas. Que les pregunten a los marinos que faenan en las aguas de Somalia.

La figura del pirata de internet, que se apropia del trabajo de escritores cual si abordase un barco y al que el nuevo ministro de cultura español ha declarado la guerra, reclama para sí la simpatía del pirata clásico y se pretende símbolo de rebeldía. Pero actúa como actuaban los verdaderos piratas, no los de ficción: atacando al más débil. En este caso, a los desprotegidos creadores que, carentes de los beneficios sociales que tienen otros colectivos de trabajadores, ven cómo se les roba también el fruto de su trabajo. El pirata real no tiene ninguna gracia.

Mudos y cotorras

Martes, 27 Diciembre 2011 05:01
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El filme “The Artist” ha tenido el coraje de dar al cine mudo un lugar en la propuesta artística de la era de la comunicación y el ruido. Esa apuesta de riesgo parece querer señalar la depreciación de la palabra en la sociedad de la imagen. Una depreciación que no nace tanto de la incapacidad de las palabras para nombrar el mundo como de una adulteración y banalización del lenguaje que llega hasta lo literario (prensa incluida).

La logorrea de nuestra época aturde. Este es un mundo de cotorras en el que el griterío mediático amenaza con dejar mudos a los creadores más interesantes y arriesgados, reduciendo la diversidad artística a una franja cada vez más angosta e inaudible. “The Artist” responde con brillante precisión a los versos de la poeta cubana Fina García Marruz, reciente premio Reina Sofía de poesía, en su poema a Chaplin: “no es que le falte/ el sonido/ es que tiene/ el silencio”. El necesario silencio para pensar.